Santo Grial – Cáliz – Máquina del Maná

EL SANTO GRIAL:
CÁLIZ O MÁQUINA DE MANÁ

http://www.youtube.com/watch?v=57b7OA1ygs8

Sobre la base de la investigación de George T. Sassoon y Rodney Dale acerca de la Máquina de Maná, los autores concluyen que dicha máquina y el Santo Grial son la misma cosa. 

 

www.sagenhaftezeiten.com/fiebag

La Cábala, un cuerpo de conocimiento tradicional judío, se mantuvo en secreto hasta el siglo 13 AD, su contenido era considerado desde el punto de vista mágico-místico particularmente con respecto al Ancestro de los Días. Se pensaba que éste era un semidiós judío hasta que en 1978 dos ingenieros ingleses, George Sassoon y Rodney Dale, concluyeron que la descripción del Ancestro de los Días en el Zohar, uno de los libros de la Cábala, no era la de una ominosa figura divina, sino la de una máquina. Una rigurosa investigación del texto los convenció de que la máquina produjo el maná bíblico que alimentó a los israelitas durante sus cuarenta años deambulando en el desierto y que era probablemente de origen extraterrestre.

Othiq Yomin

La máquina, llamada Othiq Yomin en el Zohar, trabajaba sobre la base del cultivo y procesado de un alga, probablemente una de la especie chlorella que se mantenía por un suministro de rocío, o riego, y de radiación de una fuente de luz de energía nuclear.

La descripción del Zohar es tan exacta que Sassoon y Dale pudieron reconstruir la máquina en todos sus detalles. En la parte superior había un aparato que destilaba rocío, el cual consistía en una superficie curva, enfriada. El aire fluía encima de esto, y de él se condensaba el agua. Este agua era el material básico para el recipiente en el centro, el cual contenía la fuente de iluminación y la propia alga, que circulaba en varias cañerías, permitiendo un intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico con la atmósfera y también que se disipara el calor. Los sedimentos de la chlorella eran luego llevados a otro recipiente, donde el contenido de almidón era parcialmente hidrolizado para darle a las substancias sabor a malta (de ahí el sabor a “miel y oblea” del maná), y la materia seca se almacenaba luego finalmente en dos recipientes colectores desde los cuales después se la extraía.

Para reconstruir una máquina tan compleja del texto del Zohar fue necesaria una nueva traducción del texto original, que fue lograda por Sassoon, un lingüista y experto en computación así como ingeniero electrónico. Aunque la descripción textual de la máquina es sumamente detallada, no se advierte a primera vista que es un manual de servicio técnico porque las partes del Othiq Yomin (originalmente traducido como el Ancestro de los Días, cuando el “Transportable de los Tanques” sería más exacto) se nombran con la terminología en uso aproximadamente en el año 1000 a. C. Por ejemplo, en el Zohar leemos pasajes como el siguiente:

“Hay tres cabezas superiores; dos, y una que las contiene.”

En la época en que el Zohar fue escrito, no había ninguna palabra para “cúpula de acrílico” o “recipiente de cultivo de algas”, por lo cual ellos usaron “la cabeza”, “el cráneo” y muy a menudo “la cara”, como en el siguiente extracto:

“El rocío de la cabeza blanca gotea en el cráneo del Pequeño rostro y ahí es guardado.”

Para posibilitar la regeneración del cultivo de algas, se lo hizo fluir a través de un sistema de circulación transparente, que es conocido en el Zohar como la “venerable barba”, a través de la que pasaba el “aceite de la gran bondad”, es decir, el sedimento del alga. Estas “cañerías” fueron tratadas en estos términos:

“Y esas partes que se encuentran en la barba, ellas se forman y caen hacia abajo en muchas direcciones.”

La máquina estaba equipada con un número considerable de lámparas de control, que eran llamadas “los ojos brillantes” en el texto del Zohar, y que iluminaban en varios colores:

“En sus ojos inferiores hay un ojo izquierdo y uno derecho, y estos dos tienen dos colores, excepto cuando ellos son vistos en la luz blanca del ojo superior.”

El Arca de la Alianza

La máquina completa fue considerada como una deidad o semi deidad que consistía de partes masculinas y femeninas. Les fue dada a los israelitas al comienzo de su deambular en el desierto, posiblemente por los extraterrestres y produjo el maná que les permitió sobrevivir. Al decir de todos, la máquina se guardó en la llamada Arca de la Alianza, que sirvió como un contenedor de transporte para la máquina nuclear, la cual era fácil de dañarse bajo las condiciones del desierto. En la época de David y Salomón encontró su lugar en el Sanctasanctórum en el Templo de Salomón en Jerusalén, mientras que antes de eso se guardaba en la Tienda Santa, o Tabernáculo.

La última mención del Arca en el Antiguo Testamento es en el libro de los Macabeos, donde el profeta Jeremías esconde el Arca y la Máquina en el Monte Nebo. Después de eso la Biblia no dice nada más, y en ninguna parte encontramos ningún rastro más. Tal era el estado de conocimiento sobre el Ancestro de los Días y el Arca de la Alianza después de la publicación del libro The Manna Machine (La Máquina de Maná) de Rodney Dale y George Sassoon.

En 1980, nosotros empezamos a investigar la historia de la máquina. Nos preguntamos cómo era posible para un objeto tan importante y raro desaparecer sin dejar rastro, y si era posible que hubiera reaparecido en algún momento como algún “Dispositivo Sagrado” durante el curso de los siguientes 2500 años. Ahora, al final de nuestros estudios preliminares sobre este tema, hemos llegado a la conclusión de que la Máquina de Maná fue llevada desde Israel a Europa.

Nuestra afirmación de que la máquina fue redescubierta y transportada se basa en dos piezas de evidencia: primero el Parsifal (Parzival) épica de la Edad Media superior, y segundo la historia de la Orden de la Hermandad de los Templarios.

Parsifal

La épica Parsifal fue primero relatada en forma escrita alrededor del 1200 AD casi simultáneamente en francés y alemán, por los poetas franceses Chrétien de Troyes y Robert de Boron, y por el historiador alemán Wolfram von Eschenbach. En esencia, es una historia tradicional de un joven héroe que fue alejado de cualquier contacto con la cultura caballeresca y refinada de la Edad Media, y que se da a la fuga por el ancho mundo donde tiene muchas aventuras y conoce al Rey Arturo. Él es armado Caballero por el Rey, reanuda su aventurera existencia y es llevado finalmente al castillo de Munsalvatsch por la “mano de Dios.” En esta fortaleza mágica hay un clan de nobles llamado los Guardianes del Grial. Su rey ha cometido muchos pecados que lo han condenado a una eterna enfermedad de la que sólo puede librarse si un hombre temeroso de Dios le hace una pregunta acerca de la razón de su dolencia. Parsifal es invitado a una comida, pero falla al hacer la pregunta. Durante muchos años él vaga de acá para allá hasta que al final tiene otra oportunidad de visitar Munsalvatsch. En ese momento hace la pregunta crucial, la enfermedad del Rey y el sufrimiento desaparecen, y el propio Parsifal es coronado “Rey Grial”.

Varios medievalistas ya han notado que la épica de Parsifal consiste en un conglomerado de textos muy diferentes. De hecho, un largo tiempo antes existió allí la llamada tradición de Peredur, un mito Céltico que ya contenía muchos elementos de las ulteriores leyendas. En éste hay partes del material de Arturo, varios mitos paganos, influencias cristianas y la real tradición del grial en sí misma, que debe ser considerada completamente separada.

¿Pero qué era en realidad el Grial? Los autores de la Edad Media evitan cuidadosamente cualquier descripción exacta. Es obvio que ellos nunca vieron por sí mismos el “sagrado objeto”. Los dos escritores franceses lo describen simplemente como un “espléndido vaso” o como un “tazón de metal”, y Robert de Boron consignó que es el mismo cáliz que se usó en la Última Cena. Es aquí que la influencia cristiana en la saga de Parsifal está muy clara. Wolfram von Eschenbach, por otro lado, es aun más reservado. Él simplemente escribe:

“Era una cosa, llamada el Grial, la que concedía todos los deseos terrenales en abundancia.”

Y:

“La piedra fue también llamada el grial.”

Etimológicamente hablando, varias derivaciones se fundan en el concepto del Grial. Del latín medio gradalis y del francés gradale, significando “cuenco”; del grazaal provenzal que corresponde al gresal del catalán antiguo, que también puede traducirse como “cuenco”, “tazón”, o “fuente”, pero también con las connotaciones de “jarra de leche”, “placer”, “caridad”, y “pan”; y desde una versión nórdica de la tradición de Parsifal – y esto nos parece lo más significativo – el grial es mencionado como un objeto conocido como el gangandi greidi el cual puede traducirse como “el transformador de material consumible”.

Wolfram von Eschenbach habla de vez en cuando de una piedra que él llama lapsit exillis. Hablando filológicamente, no ha sido todavía determinado con certeza lo que se significa por esto, sin embargo hay acuerdo general en que lapsit es de hecho una deformación de la palabra lapis, o “piedra”. Un autor da énfasis a que “un contribuyente a la formación de lapsit es el lapsus latino, como una palabra que designa cualquier movimiento deslizante hacia abajo, caída o descenso”. Además, lapsit exillis también se interpreta como lapis elixir, esto es, “la piedra del sabio”, que bien concuerda con la naturaleza taumaturga del grial. Otro se deriva de lapis exilii (“la piedra del exilio”), o de lapis exulis (“la piedra que se encuentra lejos de casa”). Finalmente, hay otra traducción muy interesante: lapis lapsus ex illis stellis, que es “la piedra que bajó de las estrellas.”

Nos acercamos ahora al punto donde podemos elaborar la hipótesis de que el “Santo Grial” de la Edad Media debe de haber sido lo mismo que la Máquina de Maná de los israelitas descrita en la Cábala. Esta línea de pensamiento es sustentada por dos factores importantes: la función principal del Grial y su origen. En el Zohar encontramos la siguiente información sobre el comestible producido por la Máquina del Maná:

“Y de ese rocío ellos muelen el maná de los justos para el mundo por venir. En ese tiempo el Ancestro de los Días los alimentó de ese lugar.”

También:

“Ve, yo haré llover pan del Cielo sobre vosotros.”

Y además:

“Dios te dio del rocío de cielo.”

Por lo tanto, los israelitas tenían a su disposición una máquina, llamada por sus sacerdotes Othiq Yomin (“El Transportable de los Tanques”) que los alimentó con la comida-maná. Wolfram von Eschenbach dice exactamente la misma cosa sobre el Grial:

“Ahora sabed vosotros esto también: se convocaron a cien escuderos, quienes respetuosamente tomaron el pan de lino blanco del Grial… Ellos me lo dijeron, y yo os lo digo a vosotros, eso es lo que sacaron del Grial, cuando cada uno de ellos alargó su mano hacia él… porque el Grial era el fruto de los bienaventurados, que era como casi todo lo que podría venir del Reino de Cielo”.

Chrétien de Troyes lo describe de modo semejante, aunque con las influencias cristianas que en sí se manifiestan; él habla del pan tomado del Grial como de una “hostia”.

Las correspondencias entre la Máquina de Maná y el Grial son asombrosas: el Othiq Yomin y el Grial eran capaces de fabricar “comida”. Así como el Zohar habla del maná como la comida de “los justos del mundo por venir”, así también es el Grial, en relación con el alimento que ofrecía, llamado el “fruto de los bienaventurados”.

Estas semejanzas y paralelismos tendrían poco peso si fuera señalado en la literatura de Parsifal que el Grial era un objeto” terrenal”, es decir, que había venido del taller de un orfebre o un cantero. De hecho, el caso es lo contrario. Como ya mostramos la derivación de las palabras lapsit exillis puede interpretarse como la “piedra que bajó de las estrellas.” Esta traducción sería una descripción muy apropiada para la Máquina del Maná que probablemente era el producto de una tecnología extraterrestre.

Wolfram von Eschenbach nos da una aun más impresionante pieza de evidencia que es absolutamente asombrosa. Esto es lo que él escribió al principio del siglo 13 acerca del origen del Grial:

“Una vez hace tiempo lo trajo una tropa, que voló de regreso a las altas estrellas, porque su inocencia los llevó de vuelta a casa.”

Con esto, Wolfram von Eschenbach excluyó cualquier otra posible interpretación: había seres – una tropa entera de ellos – quienes una vez trajeron el Grial a la Tierra, antes de retornar a su hogar en las estrellas.

Podemos ahora formular estas observaciones preliminares:

1. La Máquina de Maná y el Grial produjeron la misma comida.
2. La Máquina de Maná y el Grial tenían similares o idénticas propiedades atribuidas a ellos totalmente por separado la una del otro.
3. La Máquina de Maná y el Grial son de origen artificial y extraterrestre.

Por consiguiente, podemos justificar la conclusión de que la Máquina de Maná y el Grial fueron claramente idénticos; éstos son simplemente nombres diferentes para el mismo objeto.

Surge ahora aquí la pregunta acerca de cómo la tradición de la Máquina de Maná llegó a ser incorporada en las sagas-épicas de la Edad Media. Nos gustaría aclarar una vez más que todo rastro de la máquina fue perdido en el año 587 a. C., cuando Jeremías la ocultó en el Monte Nebo. Pero, continuó en las memorias mundiales judías sobre ella.

“Una pintura mural en la pared de la antigua sinagoga en Duras Europos, en el río Éufrates en Irak. Descubierta en 1912. La ciudad se fundó aproximadamente en el 312 a. C. y fue abandonada en el 272 AD. Se dice que este mural muestra el Arca de la Alianza siendo llevada en una carreta. El Arca se describe en la Biblia como una caja de madera rectangular, pero aquí se la muestra como un objeto cilíndrico alto con una cima redondeada, como la máquina del maná, y cubierto de cortinas”

George T. Sassoon
   

ARCA DE LA ALIANZA

Shekhina

En el curso de nuestra investigación, nos encontramos con el sorprendente concepto judío de Shekhina, que aparece particularmente a menudo en el Talmud, un trabajo que fue compilado en los tiempos pos bíblicos tempranos, aproximadamente en el 200 AD. Comprende un cuerpo de enseñanza en el campo de las leyendas, parábolas, refranes y oraciones.

El concepto del Shekhina, como ocurre en el Talmud, significa literalmente “aquél que desciende”, una “morada” o un “lugar de descanso”. Es un concepto difícil, y su importancia cambió en el transcurso del tiempo, pero originalmente no significó otra cosa que “la presencia de Dios entre los hombres”, es decir, su presencia corporal. Sobre este tema el teólogo, A. Hauck, escribió: “De este modo tenemos en el Shekhina un nombre sustituto o sobrenombre para Dios, el cual representa al propio Dios, pero trayéndolo más cercano a la conciencia humana a través de su presencia real en el mundo.”

También según Hauck: “El Shekhina acompañó al pueblo de Israel por todos lados en que el Tabernáculo fue montado, hasta que después de un largo tiempo finalmente encontró su lugar de descanso en el Templo erigido por David y Salomón.”

Como ya se comentó, Shekhina también denota la “morada” de Dios entre su pueblo. De nuevo, esta morada se relaciona con el interior del Arca de la Alianza, como podemos suponer a partir de Éxodo 25:

“Y me harás un santuario, para que yo pueda morar entre ustedes”

Apenas podría ser la intención de los compiladores del Pentateuco dar la impresión de que Dios todopoderoso podría ser encerrado dentro del Arca de la Alianza. Así que, cualquier cosa que estuviera dentro del Arca no era ciertamente el creador del Universo, sino algún objeto material. En este punto Hauck escribe”: Cuando Aarón llevó a cabo el servicio del Templo, el Shekhina quedó en sus manos. Según una leyenda, Simón el Honrado vio el Shekhina con sus propios ojos en su entrada anual en el Sanctasanctórum”.

Es muy interesante que el término más usado sea “la cara del Shekhina.” Esto tiende a confirmar la teoría de que el Shekhina y la Máquina de Maná eran idénticos. La confirmación viene de Hauck cuando escribe: “A veces el propio Shekhina es llamado la imagen”.

Finalmente, estas formas de expresión se usan para denotar el Shekhina en un sentido material: para recibir la cara del Shekhina; para refrescarse a sí mismo en el esplendor del Shekhina; cualquiera que recibe la cara del Shekhina experimenta aquí en la Tierra un anticipo de la dicha eterna.

Podemos resumir el Shekhina como sigue:

1. No es el mismísimo Dios, aunque como el Othiq Yomin es venerado de la misma manera que si fuera Dios, aunque no sea identificado con Él.
2. El Shekhina se encuentra en el Arca de la Alianza.
3. El Shekhina es un objeto físico que puede verse y puede manejarse.
4. Acompaña al pueblo de Israel a través del desierto y se encuentra con el otro equipo en el Templo de Salomón.
5. Uno puede “recibir” el Shekhina y puede “refrescarse a sí mismo” con él.

En nuestra opinión, todas estas características pertenecen a un solo objeto en la historia judía: ¡a la Máquina del Maná! Sólo la máquina procesaba todas estas propiedades, y sólo la máquina puede significarse por el término “Shekhina”.

¿Hay aquí una conexión con el Santo Grial? El teólogo judío Scholem escribe sobre el libro hebreo de Bahir: “El Shekhina no sólo es el espléndido recipiente, también se hace referencia a él en varios lugares en el mismo libro Bahir como la piedra preciosa o la perla”. Se advierte que la frase “espléndido recipiente” es idéntica a la que es usada antes para describir el Grial.

Con esto podemos establecer ahora una relación. La Máquina de Maná, conocida en la secreta tradición judía como Othiq Yomin (el Ancestro de los Días, o el “Transportable de los Tanques”), se convierte en el Shekhina en la literatura hebrea oficial, y luego en el Santo Grial en la alta Edad Media. H. Kolb, escribiendo en 1963, consignó: “El nombre Grial parece ser un nombre secreto para el Shekhina hebreo”.

“Otra pintura de Dura-Europos: muestra el Tabernáculo, la tienda en que el Arca fue supuestamente guardada, con un objeto dentro de ella. Aquí de nuevo, en lugar de una caja de madera rectangular vemos un objeto bastante diferente, el vago contorno es similar a la reconstrucción de la máquina de maná. Sin embargo, dos objetos esféricos son prominentes en la parte más baja de este objeto, increíblemente similares a los dos tanques de almacenamiento de la máquina de maná, sus “testículos”…
“Según los arqueólogos, estos objetos redondos son recipientes rituales que están en sus bordes; nosotros decimos: ¡tonterías! El artista parece estar indicando que conoce los secretos”.

George T. Sassoon

Hay todavía otra pista que podría llevarnos al esclarecimiento del misterio de la tradición del Grial, que seguiremos ahora.

Flegetanis

Permitámonos examinar el origen de la tradición de Parsifal. Robert de Boron y Chrétien de Troyes, los autores franceses, consignan que ellos obtuvieron su información de un “gran libro”, en el cual “los sublimes misterios que son nombrados después del Grial son descritos”. Wolfram von Eschenbach es el más explícito acerca de este libro. Él dice:

“Kyot, el muy conocido maestro, encontró en Toledo desechada (enterrada) en la escritura pagana la edición original de la aventura. Él tuvo primero que aprender el significado del alfabeto utilizado en el trabajo, también el oscuro arte (la enseñanza secreta). Ayudó que fuera bautizado, de lo contrario este relato todavía sería hoy desconocido. No nos ayudaría la erudición pagana para hablar de lo característico del Grial, cómo penetra uno sus misterios.”

Toledo, entonces, es el cuarto punto clave de nuestras extensas investigaciones. Si nosotros miramos en España medieval, vemos que la península ibérica estuvo ocupada durante mucho tiempo por los musulmanes, y Toledo era de hecho el centro científico del mundo islámico. Fue allí que el autenticador del relato de Wolfram von Eschenbach encontró un manuscrito, posiblemente en árabe, que contenía la tradición del Grial. Escribiendo sobre el autor original del texto, Wolfram von Eschenbach manifestó:

“Un pagano, Flegetanis, una vez famoso por sus artes, con gran conocimiento de la Naturaleza (¿físico?) nacido por el lado materno de Salomón (la tribu de Salomón), de raza israelita. Escribió sobre la aventura del Grial. Por el lado paterno él era un pagano, Flegetanis, que rendía culto a un becerro como si fuera su Dios. Él dijo, era un objeto llamado el grial.”

Generaciones enteras de estudiosos han cavilado sobre la cuestión de quién puede haber sido significado aquí, porque los musulmanes no adoran ídolos. Pero había de hecho en la época de Salomón un hombre a quien la descripción anterior se le aplica exactamente. El primer libro de Reyes contiene mucha información sobre él. Por el lado de su madre provenía de la tribu judía de Naphtali, pero su padre era un fenicio que rendía culto a dios, Baal, en la forma de un becerro. Él estaba, dice la Biblia, “lleno de sabiduría, comprensión y conocimiento.” Su nombre: Hiram-Abiff. Su posición: consejero, arquitecto y astrólogo del Rey de Tiro. El trabajo de su vida: ¡la construcción del Templo del Rey Salomón!

Hay algunas veces notables coincidencias casuales, pero ya no podemos creer que ésta sea una. Hiram-Abiff, como el constructor en particular del Sanctasanctórum de la Casa de Dios, era el único forastero que tenía que haber sabido todo acerca de lo que era eso. Como miembro de una raza de altura que viajó por todo el mundo conocido, un hombre sabio, un estudioso, y un astrónomo, él apenas se habría contentado con construir un templo gigantesco simplemente para alojar una “caja” vacía. La tradición judía también confirma la suposición de que él sabía qué estaba pasando, de acuerdo a ellos él fue asesinado después de que el trabajo de construcción fue terminado. Sin embargo, parece que pudo no obstante enviar un informe sobre el Othiq Yomin a su señor, el rey fenicio, y de esta manera pasó más tarde al mundo musulmán, y después de la conquista de España llegó a Toledo.

“Antiguas representaciones judías del Arca de la Alianza de Duras Europos. Es de notar que el Arca no se muestra como una caja o arcón, sino como un objeto redondeado cubierto en telas y decoración.” George T. Sassoon

Referencia para el material de Dura Europos: KRAELING C. H., The excavations at Duras Europos. Final report VIII, The Synagogue, Part I. Yale University Press, 1956.

Los caballeros Templarios

¿Pues qué pasó después? Por desgracia Wolfram von Eschenbach no nos da ninguna fecha para su autenticador, Kyot, así que debemos probar una ruta diferente. En la leyenda el Grial es custodiado por una llamada “Caballería del Grial” a la que Wolfram von Eschenbach hace referencia como Templeisen. Este nombre nos recuerda a la monacal Orden Caballeresca de los Templarios, y de hecho, debido a muchas correspondencias diversas, una conexión entre los dos se da por descontada por la comunidad de estudiosos literarios. Los Templarios se fundaron oficialmente en 1128 y se disolvieron en 1312 por orden del rey francés, Felipe el Hermoso. La pregunta que ahora surge es: ¿estaban los Templarios en posesión de la Máquina de Maná, eran ellos los “Guardianes del Grial”?

Las dos personalidades principales involucradas eran Hugues, Conde de Champagne, y Hugues de Payens. En 1104 estos hombres salieron para su segundo viaje a Tierra Santa, pero después de apenas unos pocos meses volvieron a Francia, donde formaron una conexión con la Orden Cisterciense, cuyos monjes inmediatamente los pusieron a estudiar a largo plazo los antiguos textos hebreos. Se trajeron rabinos judíos para ayudar con el trabajo de traducción – algo muy extraño para esa época. Luego en 1114 Hugues de Champagne hizo otra corta visita a Palestina. En cuanto volvió, presentó la Orden con Bar-sur-Aube, y promovió allí la fundación de la Abadía de Clairvaux. Este proyecto fue tomado en mano por Bernard de Clairvaux, después San Bernard, y el trabajo de traducción fue continuado bajo su dirección.

Luego en 1119, Hugues de Payens partió de nuevo para Palestina, con siete amigos de confianza. Más tarde Hughues de Champagne se unió al grupo. Ellos se llamaban a sí mismos Los Pobres Caballeros del Templo de Salomón, ¡y con toda la razón, puesto que levantaron sus viviendas justo encima de las ruinas de la Casa de Dios construida por Hiram-Abiff!

Durante su estancia de ocho años, ellos no tomaron parte en ninguna batalla, pero en cambio llevaron a cabo excavaciones en el área del Templo y recorrieron a lo ancho Palestina. Luego, obviamente algo decisivo sucedió: dos de los Templarios volvieron a Francia e informaron a Bernard de Clairvaux, quien inmediatamente le escribió al Papa, al rey de Francia y luego al otro Templario en Jerusalén que enseguida dejó Tierra Santa. A su llegada a Francia, la Orden de los Templarios fue fundada oficialmente, ocasión en que, Bernard escribió en el preámbulo de las Reglas de la Orden: “Con la ayuda de Dios, el gran trabajo ha sido cumplido.”

¿Qué pasó realmente por aquellos años entre 1105 y 1128? Cuando repasamos todo el cuerpo de evidencia, sólo hay una posible explicación: los Templarios no llegaron a Palestina para luchar, sino para buscar algo particularmente importante, algo extraordinario, algo sagrado, algo que se encontraba en Israel y que fue hallado después de años de esmerada búsqueda – ¡el Grial Santa, la Máquina de Maná!

En 1312 en los procedimientos llevados contra la Orden de los Templarios para su disolución, la lista de cargos contra ésta incluía:

“Que ellos poseyeron ídolos en cada provincia, los cuales se llamaron cabezas, que a veces tenían tres caras, y a veces una sola cara.
Que en sus asambleas, especialmente en las grandes sesiones, ellos veneraban la imagen como a un Dios, como su salvador, y declaraban que esa cabeza podría salvarlos.
Que el ídolo tenía en sus cuencas oculares ojos de carbúnculo, que brillaban con la luminosidad del Cielo, y ellos creían que era su Dios supremo. Su piel tenía la mitad de una barba en su cara y la otra mitad en su parte de atrás, lo cual era una cosa repugnante”.

Durante la inquisición llevada a cabo contra los miembros de la Orden, no se encontró ni un solo ejemplo de los ídolos, aunque los miembros superiores de la Orden no negaron su existencia. De hecho, la mayoría de ellos enfatizó la “barba” de la “imagen”, muchos mencionaron que el ídolo (cuyo nombre era Baphomet) era “calvo”, y uno declaró que “relucía como la plata”.

Hay poca duda de que los Templarios encontraron el Santo Grial en Jerusalén y lo llevaron a Francia donde se lo veneró como un objeto sagrado. Durante los 200 años de historia de los Templarios sólo los miembros principales de la Orden tuvieron acceso a él; ellos fueron los verdaderos “Guardianes del Grial”. Entre los grados más bajos, sólo circulaban rumores de un ídolo. Por consiguiente, podemos afirmar categóricamente y sin la menor duda que el “Santo Grial” fue de hecho la “Máquina de Maná”.

¿Qué le pasó, luego, a la Máquina de Maná? Según una declaración de Jean de Chalon, un Templario, durante la noche anterior a la de los arrestos en todo el país, una caravana de carros, cargados con pesados arcones de madera, salió del Templo en París y se dirigió hacia la costa. La pregunta es, ¿adónde? Es sabido que muchos Templarios se fueron a Escocia y se convirtieron más tarde en los fundadores de los francmasones. Uno de ellos, Sir Henry Sinclair, inició una expedición a América en 1398, aproximadamente cien años antes de que Colón alcanzara el Nuevo Mundo. Allí existe la impresionante prueba de que Sinclair y sus 200 adeptos construyeron el misterioso laberinto de conductos y túneles bajo la superficie de Oak Island, una isla diminuta cerca de la costa sur de Nova Scotia (Nueva Escocia, Canadá) y que ellos escondieron el Ídolo Baphomet o el Santo Grial o la Máquina de Maná allí. No obstante, nuestras investigaciones continúan.

Los buscadores del Grial del mañana se equiparán con detectores de metales y contadores Geiger. El trabajo debe seguir.

“Esto muestra una piedra del tipo altar en una capilla en Lockenhaus Castle en el Burgenland, una provincia de Austria a lo largo de la frontera húngara. La piedra apenas fue descubierta recientemente cuando parte del castillo se limpió de basura y escombros. Se conoce que los Caballeros Templarios usaron esta capilla para un ‘cuarto de culto’, y en ella hay también una cruz con las puntas ahorquilladas, un símbolo usado más tarde por el Templarios. No hay ningún otro simbolismo cristiano en la capilla.
“El frente de la piedra tiene lo que es claramente una imagen simplificada de la máquina de maná. Tenemos la parte superior semiesférica, con otra semiesfera dentro de ella, y bajo eso hay varios otros recipientes uno dentro del otro, así como se lo describió en el Zohar. En la parte de abajo tenemos los dos recipientes de almacenamiento de maná. Los “testículos”, también corresponden a la descripción del Zohar.
“Esta piedra es un muy fuerte indicio de que los Templarios recuperaron la máquina de maná alias Arca de la Alianza de Palestina y la llevaron a Europa. ”
George T. Sassoon
   
LOS AUTORES:

Johannes Fiebag, fallecido en 1999, estudió geología, paleontología, física y geofísica en la Universidad de Wurzburg (Alemania). Escribió numerosos artículos científicos y también varios libros sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres.

Peter Fiebag estudió filología, economía y ciencias de la comunicación en la Universidad de Guttingen (Alemania). Ha publicado gran número de artículos y varios libros en el campo de los antiguos astronautas.


A %d blogueros les gusta esto: